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"La motivación de un empleado depende de él"

Mario Alonso Puig, cirujano general y del aparato digestivo, ha trasladado sus conocimientos de motivación en la cura de enfermedades al mundo empresarial.
Expansión y empleo 17/01/2004 Juan Fajardo / Madrid.

En su trato con los pacientes, Mario Alonso Puig, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital de Madrid, aprendió la importancia de la motivación para curar enfermedades:

¿Motivar a los empleados es una  moda o sirve de algo?

Yo creo que hoy las empresas son más conscientes de algo que es obvio, y es que cualquier persona motivada mejora de forma sustancial su productividad. Sin embargo, este conocimiento no es suficiente para poner en marcha conductas que favorezcan un clima de comunicación entre los empleados más auténtico y menos superficial.

¿Se motiva uno mismo o es tarea del jefe?

 Considero que la posición más fácil que puede tomar un ser humano es culpar a otro por no ser capaz de facilitarle que tenga una vida con más sensación de plenitud y de logro. Esto evita que tomemos responsabilidad sobre nuestra propia vida y que entendamos que la verdadera motivación no surge de algo o de alguien ajeno a nosotros. Aunque haya jefes que no favorezcan para nada este proceso, al final, la responsabilidad de estar motivado es atributo de uno mismo.

¿Cómo puede un profesional automotivarse?

Cuando comprenda que es suya la responsabilidad de crecer en la vida y suprima el diálogo negativo que permanentemente tenemos con nosotros mismos cuando las cosas no salen como nos hubiese gustado. Dejar de ser su peor enemigo y convertirse en su mejor amigo puede generar realidades que no son predecibles.

Al margen de la retribución variable o de dar más tiempo libre al trabajador,  ¿qué se puede hacer?

A cualquier empleado se le puede animar de una manera tremendamente sencilla: dejar de enjuiciarle e intentar comprenderle. Esto requiere que uno tenga humildad y generosidad para comprender que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Es esencial que cualquier profesional que lidere un equipo comprenda que es importante y urgente que busque una ocasión para intentar comprender qué necesidad de ese trabajador, que puede estar en la línea del reconocimiento personal o en las ganas de tener más responsabilidad, no está siendo adecuadamente cubierta.

¿Qué  herramientas se pueden utilizar?

La más importante y poderosa es la comunicación auténtica. Ésta es aquella en la que dos seres humanos buscan de manera comprometida aquello que les une y no lo que les separa.

¿Se puede aprender a motivar?

Todas las personas pueden aprender buscando el lado humano de sus colaboradores. Un empleado que se siente escuchado también se ve respetado. Del respeto surge la confianza y a partir de aquí, todo es posible. 

¿Hay que tratar a todos los trabajadores por igual?

Hay que tratarles como seres humanos, aceptándoles por lo que son y por lo que no son. Aceptarles no quiere decir aceptar sus conductas, sino tener la capacidad de separar lo que una persona hace de lo que es. Si su conducta no te gusta, díselo, pero de una manera en la que no se sienta herido.

¿La motivación debe de ser individual, de equipo o de empresa?

Ocurre a varios niveles y es el resultado de la autenticidad de las conversaciones que tienen lugar en la empresa. Hay algunas en los equipos que son generadoras de motivación y otras en la cultura que hacen que exista una coherencia entre todos los departamentos que configuran la organización. La comunicación es algo que debe fluir de manera continua y no sólo cuando es estrictamente necesario.

¿La motivación es la misma en un hospital que en una empresa?

Tiene una faceta igual: la verdadera motivación es saber que se es visto y tratado como un profesional capaz y valioso.